FUTURA LEY DE EMPRENDEDORES

Futura Ley de EmprendedoresLo que se vendió como una alfombra roja para los emprendedores se reduce ahora a "temas puntuales"; "llega tarde y es una simple tirita para curar la enfermedad de creación de empresas y de empleo que necesita transfusiones"; "parece más bien limitada si se tiene en cuenta todo lo que se podría hacer"; "ni es ley, ni piensa en la realidad española"; "genera desconfianza"... Estas son algunas frases de emprendedores españoles que responden al avance que EXPANSIÓN publicaba esta semana sobre ciertas medidas que podría incluir la nueva Ley de Emprendedores:

* Las pymes y los autónomos con hasta cinco empleados no tendrán que pagar el IVA a la Agencia Tributaria hasta que cobren las facturas de las administraciones públicas, como primer paso a una reforma integral en la que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quiere que ninguna pyme tenga que pagar el impuesto hasta que no cobre las facturas.

* Se estudia la bonificación de toda la cotización de la Seguridad Social del autónomo y del pequeño empresario. Los Servicios Públicos de Empleo (SPE) sustituirían al empleador en las aportaciones al sistema de protección social.

Se reclaman más facilidades para contratar y consolidar las nuevas empresas

* El Ejecutivo ofrece seis meses de subvenciones en las cotizaciones. Ahora ya subvenciona las cotizaciones sociales del primer trabajador joven, hasta 30 años si es varón, o hasta 35 si es mujer.

* Existe la posibilidad de plantear incentivos fiscales para apoyar la exportación. Se propone una deducción en la cuota del impuesto de Sociedades para compensar los costes que deben afrontar las pymes que se internacionalizan, y se estudia la posibilidad de medidas dinamizadoras de la contratación de personal, en el caso de las empresas que tengan que fichar en su salto internacional, de modo que obtengan bonificaciones.

* Se plantea la creación de un mercado de financiación alternativo para las pymes como exige el Memorándum de Entendimiento con la UE del rescate a la banca.

* Se busca que una empresa pueda crearse realmente en 24 horas, reduciendo las trabas locales y de las Comunidades Autónomas. Además, la reforma de la Administración busca que una compañía pueda abrir antes de cumplir con todos los trámites burocráticos.

* Se quiere proteger la vivienda habitual del pequeño empresario contra los embargos. Hasta ahora, el Estatuto del Trabajador Autónomo regula que la vivienda habitual no es bien embargable si existen otros bienes suficientes para satisfacer la deuda. El Ministerio de Empleo y Seguridad Social estudia que, en caso de deudas, las administraciones tampoco puedan embargar los materiales, bienes de equipo o instrumentos fundamentales para el negocio.

Un borrador previo
La mentalidad start up, el empuje creador de empresas o la cultura de la innovación convirtió a estos visionarios en los salvadores de la economía al comienzo de la presente legislatura.

Se les prometió una Ley de Emprendedores y de la norma nonata se conoció un borrador en febrero de 2012, que incluía medidas para agilizar los trámites necesarios para montar un negocio; barajaba la aplicación de incentivos fiscales a la actividad emprendedora, como tipos reducidos del impuesto de Sociedades o la eliminación de requisitos como el de generación de empleo para que las pymes pudieran aplicar el tipo reducido del 20%; y quería facilitar la financiación, propiciando la disposición de capital para crear nuevos negocios.

El borrador indicaba asimismo la intención de fomentar las redes de business angels; establecía la creación de un fondo de capital semilla con financiación mixta, pública y privada; pretendía establecer cada año una cantidad destinada a microcréditos, gestionada a través de Enisa; y barajaba capitalizar la prestación por desempleo.

Además, para el fomento de la internacionalización se contemplaban deducciones como la del 30% de los gastos de concurrencia a ferias o exposiciones; el 30% de los gastos por servicios externos de consultoría para la internacionalización; o el 30% de los gastos de formación del personal desarrollada por la empresa, directamente o a través de terceros, orientada a la actualización, capacitación o reciclaje del personal y exigida por la actividad en nuevos mercados exteriores.

Muchos emprendedores han clamado por una norma; otros prefieren que los políticos les dejen trabajar en paz. Entre las reclamaciones "históricas" siempre ha estado la reducción de la burocracia y el papeleo en las primeras fases de cualquier negocio, de manera que pueda comprobarse la viabilidad sin necesidad de pasar por los mismos trámites de una compañía ya consolidada. Hay quien piensa que las subvenciones traen ineficiencia y que a ellas se acercan los que en realidad no son verdaderos emprendedores.

Los creadores de empresas también sugieren que a partir de cierto nivel de facturación se pueda entrar en el sistema actual de constitución de sociedades, registro, poderes notariales, seguridad social, etcétera.

Fuente: Expansion 03/04/2013